La dura despedida de nuestra mascota

Cada vez somos más conscientes de la importancia de cuidar a un animal que comparte nuestro techo, y es que hemos pasado de tener un “perro ovejero” o de trabajo, a tener otro miembro más en la familia. Pero, ¿como nos tomamos el momento de la despedida? En nuestro tanatorio hemos tenido de todos los tipos de sentimientos, y compartirlos con esas personas te ayuda a entender más tanto el amor que se les tiene hoy en día a las mascotas, como el desconocimiento  que hay de los crematorios así como la desconfianza que se les tiene.

Personalmente siempre he tenido animales en casa, mayoritariamente perros y nunca ha sido fácil despedirme de ellos. Mi último amigo se fue hace 6 años, y aun a día de hoy veo el lugar donde dormía y lo veo a él tumbado allí. Con esto vengo a decir, y puede que no descubra nada nuevo, que no es fácil.

Hay gente que todavía ve raro que lloremos por un animal, y mucho más que vayamos a un tanatorio a despedirlo. Pues yo digo que mis mascotas se merecen lo mejor, y ya sea una incineración, o un entierro legal, pero se van a ir con honores, y no a un vertedero como he oído sugerir en alguna ocasión.

Llegado el momento, ya sea por muerte natural o eutanasiado, nuestro fiel amigo deja un hueco enorme en nuestras vidas, y a veces creemos seguir oyéndolo o incluso haces el gesto de ir a tocarle al estar en el sofá. Echas de menos esos paseos que antes criticabas cuando hacía frío, o simplemente tenías pereza y no querías salir. Echas de menos el abrir la puerta y encontrarte su carita de felicidad mirándote y pidiendo amor. Duele, y mucho, y llegas a decir que no volverás a tener otro, pero cuando se ama a los animales uno no sabe vivir sin ellos y acabamos adoptando o comprando otro, al fin y al cabo son la alegría de la casa.

Nuestro objetivo, una vez tenemos en nuestras instalaciones a la mascota, es dar al cliente todo nuestro apoyo, y que pueda sentir todo el respeto que tenemos con los animales. Cuando el cliente viene a CRESMA a despedir a su mascota nos encargamos de que la última vez que lo vea sea de la mejor forma posible. Nos encargamos de cepillarlo, limpiarlo si es necesario, ocultamos o quitamos cualquier elemento de quirófano, o que pueda hacer recordar al cliente momentos dolorosos. En definitiva, presentamos a la mascota como si estuviera durmiendo, y los clientes se van con un buen sabor de boca dentro de lo que cabe. Después de velarlo, el cliente tiene la opción de ver la introducción, es nuestra forma de hacerle ver  que puede confiar en nosotros, y el grado de satisfacción por lo que nos cuentan al despedirse de nosotros es total.

Terminado el paso amargo de la despedida solo nos queda el recuerdo, pero no penséis que siempre será doloroso, porque con el paso del tiempo el recuerdo será lo más bonito que nos quede de él , y es que siempre lo llevaremos en nuestro corazón.

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